El futuro nuevo hospital de Ibiza se gestionará mediante una “Concesión Administrativa”, misma fórmula de gestión sanitaria que se aplica en Son Espases, impuesta por el Partido Popular en la pasada legislatura a pesar de ser tan criticada por los partidos de la oposición y, por supuesto, por la UGT y otros sindicatos.
Una “concesión administrativa” es el resultado de un “trato” entre la Administración y una UTE de empresas de la construcción (a priori carentes de conocimientos de calidad sanitaria ni interés por adquirirlos ni aplicarlos). El trato consiste en que la UTE construye el nuevo hospital y lo entrega “llave en mano” a la Administración a cambio de que se le conceda la gestión y explotación de los servicios no asistenciales (cocina, lavandería, cafeterías, seguridad, mantenimiento, limpieza,…) durante muchos años (32 en este caso).
No hay que ser muy listo para saber que cualquier negocio privado tiene como objetivo principal ganar dinero. Eso, siendo realista, nos hace pensar que el interés económico prevalecerá sobre el asistencial, mermando de forma inequívoca la calidad del servicio y, por ende, perjudicando el estado de bienestar del usuario de la sanidad pública.
En lo referente al ámbito laboral, esta medida supone poner en entredicho el futuro de los trabajadores que actualmente prestan servicios en el actual hospital de Can Misses en los servicios no asistenciales susceptibles de privatización. A fecha de hoy, no conocemos con exactitud qué solución va a dar el IB-salut a los trabajadores de Son Dureta afectados por la privatización de servicios por “concesión administrativa” cuando se abra el nuevo Son Espases.
Quien conozca mínimamente la historia de la UGT, no ya desde 1888 pues no viene al caso pero sí los últimos quince años aproximadamente, sabrá que estamos claramente posicionados en defensa de lo público en general y del sistema sanitario en particular.
Siempre hemos estado en contra de la externalización de servicios y de cualquier otro tipo de privatización más o menos encubierta.
Nos hemos opuesto siempre de manera rotunda a los nuevos modelos de gestión propuestos y promovidos desde ideas neoliberales. Hay que recordar las campañas anti fundaciones llevadas a cabo por la UGT en todo el Estado y en concreto en Baleares, nuestra firme oposición en 1998 al decreto que regulaba el establecimiento de fundaciones en todo el SNS, lucha en la que nos quedamos solos, pues fuimos el único sindicato que mantuvo la posición hasta lograr por fin frenar el tremendo despliegue privatizador que se hubiera producido si el proyecto de decreto hubiese contado con la unanimidad que sólo la UGT rompía.
Ahora no va a ser diferente. La UGT está rotundamente en contra de que se externalicen servicios, en contra de la “concesión administrativa” y de cualquier otro modelo de gestión sanitaria que favorezca la privatización, aunque sea de forma parcial, de la sanidad pública, en contra de cualquier agresión a los derechos de los trabajadores y en particular al derecho a la negociación colectiva.
En la UGT estamos convencidos de que podemos mejorar el sistema sanitario público, en términos de calidad asistencial, de eficacia y eficiencia, sin necesidad de convertirlo en un mercado en manos de empresas privadas ni de inventar nuevas formas de gestión que el tiempo y la experiencia demuestran que sólo sirven para favorecer a unos cuantos en sus bolsillos y en su ego.
Por tanto, que nadie se sorprenda, la UGT-Illes Balears no va a consentir que se produzcan esas situaciones y va a oponerse con todas sus fuerzas sin escatimar medios.
Escribe tu comentario TENEIS TODO MI APOLLO, SEGUIR ADELANTE. SANIDAD PUBLICA SIEMPRE